LOGROÑO, TÓCAME EL...ALMA

 
 

a las terapeutas también nos rompen el corazón, se nos enferma la familia o se nos mueren mascotas

 
 

 
Photo by Lidya Nada

Photo by Lidya Nada

 

Hace unos días uno de mis pacientes adolescentes con el que llevo trabajando ya unos meses me dijo: “Silvia, tengo una pregunta: ¿Te importa lo que te cuento? Es que no sé si me escuchas durante una hora porque mis padres pagan o porque te importo”.

 

Me encantan los adolescentes porque siempre me dicen a la cara lo que piensan, tanto si les caigo bien como si les caigo mal. Mi primera reacción fue reírme porque me encantó su espontaneidad y después le contesté con toda sinceridad:

“Cada una de las personas que pasáis por aquí sois importantes para mí. Hace tiempo decidí que no trabajaría en nada que solo me diera dinero, y me enfoqué para conseguir que eso sea una realidad hoy en mi vida. Soy un ser humano ayudando a otro ser humano en un tema que se me da mejor que al resto porque he trabajado y estudiado para que así sea. Pero definitivamente sí, me importas tú y cada uno/a de mis pacientes. Desconecto cuando llego a casa porque si me llevase toda la carga acabaría "loca los gatos", pero me preocupo y busco la manera de que al finalizar la terapia salgáis mejor de lo que habéis llegado”

   

Las profesiones de ayuda o cuidado (o de escucha o llámalo como quieras) requieren que los/as profesionales revisemos cómo estamos a nivel emocional. No somos robots, obviamente, y a los/as terapeutas también nos rompen el corazón, se nos enferma la familia o se nos mueren mascotas. Por eso me parece muy importante el autocuidado y el autoanálisis.

 

Lo que yo hago para mantenerme en forma y ser mejor profesional es tener mi terapeuta de confianza al que de vez en cuando pido consejo, darme mis tiempos de descanso, poner en práctica las tareas de autoconocimiento y autocuidado que les mando a mis pacientes y una vez al año me voy un fin de semana sola a algún lugar para apagar el ruido externo y revisar si lo que pienso, siento y hago está en equilibrio.

Esta vez me he venido a Logroño. He ignorado las redes sociales, he leído a Gloria Fuertes, a Flavita Banana y al apóstol Pablo (parece que no, pero todo tiene conexión jaja). He visitado dos exposiciones de fotografía y catado vinos en unas bodegas locales. Además, por supuesto, he visitado la ciudad y comido y bebido como un reina.

 También me he dado un maravilloso baño de espuma y he puesto en práctica la danza llamada “danza a lo Silvia Pérez”, llamada así en honor a su creadora; consiste en bailar sin ropa delante del espejo para convertir los defectos en afectos.

La noche del sábado me fui a tomar una cerveza oscura en un pub muy chulo. Cuando sales a tomarte algo sola piensas que se te va a acercar el camarero poniéndote un Gin & Tonic y teniendo la siguiente conversación:

- Disculpe señor camarero, pero yo no he pedido nada

- Oh no señorita, es cortesía de ese joven apuesto neurocirujano que dedica su tiempo libre a operar a niños del Congo. (Nadie habla así en un bar, pero en mi fantasía somos gente muy educada) 

Ya os digo que eso no pasa pero oye, estuve tan a gusto atreviéndome a salir a tomar algo sola.

Soy una persona mega sociable, de hecho como era de esperar, he hecho amigos nuevos el finde, amo a la gente en general y a mis amig@s en particular, pero también me gusta de disfrutar de mí misma.

Así que este artículo no es para contarte nada de sexualidad, aunque esté muy relacionado, sino para recordarte que la terapia es para todo el mundo (de hecho, ahora tengo 4 personas terapeutas en consulta) y para decirte que disfrutes de ti y que de vez en cuando desconectes el móvil y el ruido para conectarte  de verdad.

Yo seguiré cuidándome para cuidarte mejor ;)


Silvia Pérez Martínez.