DERRÁMAME OTRA VEZ

 
 

CUANDO TUS INTIMIDADES SE CONVIERTEN EN UN DOCUMENTO HISTÓRICO

 
 

 
Tim Rebkavets

Tim Rebkavets

 

 

Os dejo como curiosidad una carta de Carlos III del año 1737 en la que le cuenta a su padre y a su madre su noche de bodas.

 

 
 

Si conseguimos, al leerlo, ponerlo en el contexto cultural para no escandalizarnos con ciertos detalles como la edad de la esposa, es un documento curioso.

 
 

"Mi muy querido Padre y mi muy querida Madre, me alegraré de que VV.MM. sigan bien, yo y mi mujer estamos perfectamente, gracias a Dios. He recibido una carta de VV.MM. del 15 del mes pasado, por la que he visto como gracias a Dios VV.MM. habían recibido dos de mis cartas

         Suponían que cuando recibiera esta carta ya estaría alegre mi corazón y habría consumado el matrimonio; que no me extrañara de que VV.MM. me hablaran así, que a veces las jovencitas no son tan fáciles y que yo tendría que ahorrar mis fuerzas con estos calores, que no lo hiciera tanto como me apeteciera porque podría arruinar mi salud y me contentara con una vez o dos entre la noche y el día, que si no acabaría derrengado y no valdría para nada, ni para mí ni para ella, que más vale servir las señoras poco y de continuo que hacer mucho una vez y dejarlas por un tiempo

          
          Acerca de lo que remitiera sobre la medida de su altura, diré a VV.MM. que según el retrato que tengo yo de mi hermana no se parecen nada y sin menoscabar a mi hermanaElla es mucho más guapa y mucho más blanca Diré  que dispara muy bien y que toma mucho placer de la caza..
          VV.MM. me escribían como Padres y como personas mayores y como se habla entre casados cuando hay confianza y que les contara a  si todo transcurrió bien, si estoy contento y si la encuentro a mi gusto tanto en el cuerpo como en el espíritu y el carácter.Para obedecer a las órdenes de VV.MM. contaré aquí como transcurrió todo.

         El día en que me reuní con ella en Portella, hablamos amorosamente, hasta que llegamos a Fondi. Allí cenamos y luego proseguimos nuestro viaje sosteniendo la misma conversación hasta que llegamos a Gaeta algo tarde.  Entre el tiempo que necesitó para desnudarse y despeinarse llegó la hora de la cena y no pude hacer nada, a pesar de que tenía muchas ganas.
         Nos acostamos a las nueve y temblábamos los dos pero empezamos a besarnos y enseguida estuve listo y empecé y al cabo de un cuarto de hora la rompí, y en esta ocasión no pudimos derramar ninguno de los dos; solo diré  que acerca de lo que  me decían de que como ella era joven y delicada no dudaban de que me haría sudar, diré que la primera vez me corría el sudor como una fuente pero que desde entonces ya no he sudado.
        Más tarde, a las tres de la mañana, volví a empezar y derramamos los dos al mismo tiempo y desde entonces hemos seguido así, dos veces por noche, excepto aquella noche en que debíamos venir aquí, que como tuvimos que levantarnos a las cuatro de la mañana sólo pude hacerlo una vez y les aseguro que hubiese podido hacerlo muchas más veces pero que me aguanto por las razones que VV.MM. me dieron.
        Diré también  que siempre derramamos al mismo tiempo porque el uno espera al otro y también que es la chica más guapa del mundo y que tiene el espíritu de un ángel y el mejor talante y que soy el hombre más feliz del mundo teniendo a esta mujer que tiene que ser mi compañera el resto de mi vida.
      VV.MM. me decían que aguardaban con impaciencia averiguar si pueden tener nietos pero que  tenían miedo de que no sea enseguida, ya que ella no tiene todavía el periodo. Diré a VV.MM. que todavía no lo tiene, pero que según todas las apariencias, no tardará en tenerlo porque empezó hace ya 4 noches a dejar algunas manchas de esa materia que dicen que precede a lo de tener el periodo; lo cual espero en Dios, en la Virgen y en San Antonio. 
        Mi mujer me ruega que la ponga con la mayor sumisión a los pies de VV.MM.
       Señora, ruego a V.M. que abrace de mi parte a todos mis hermanos y hermanas = Nápoles, a 8 de julio = El más humilde y más obediente de los hijos. Carlos"

 
 

 
 

Carlos III habla abiertamente de sus relaciones sexuales con su padre y con su madre, les cuenta desde sus inseguridades hasta su placer, lo cual me parece algo muy positivo y bastante ausente hoy en día. También me llama la atención el hecho de cómo es importante para él el placer de su mujer, al punto de que hace referencia en varias ocasiones de que se preocupan en "esperarse" para que ambos llegasen al orgasmo; me temo que en 2018 aún hay algunos que tienen que aplicarse esta lección. En cuanto a lo de que "derramaron" los dos a la vez... me temo que los orgasmos ya se fingían en el S. XVIII :P

Aprovecho para hablar acerca de ese gran mito del _orgasmo sincronizado_ 

 
 

 
 

En las películas siempre aparece que él y ella, mediante el coito, llegan al orgasmo a la vez. La escena sexual de cualquier película romántica es más o menos así:

- Te miro
- Me miras
- Nos besamos apasionadamente
- Nos quitamos la ropa como si nos persiguiera la Guardia Civil
- Coito y orgasmo simultáneo
- Caemos exhaustos cada uno en su lado de la cama y la misma sábana nos tapa a cada uno a diferentes alturas.

Si has tenido sexo alguna vez sabes que esto no es así. Y no es así por varias razones:

1. El 85% de las mujeres no llegan al orgasmo a través del coito como única práctica

2. En el caso de que la mujer consiguiera un orgasmo mediante la penetración vaginal, cada cuerpo es un mundo y es muy difícil que coincida justo el momento exacto de mayor excitación en los dos. Si bien puede darse por casualidad o mediante el juego de esperarse el uno al otro, no es algo que acurra de manera habitual ni que sea imprescindible para que la relación sexual sea satisfactoria.

3. Las sábanas a dos alturas no existen

Así que disfruta del sexo con tu pareja sin unas expectativas irreales porque esta es, sin duda, la mejor manera de tener placer.

 

Silvia Pérez Martínez.